Análisis Funny Games

Ficha técnica

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Nota de Filmando

Para entrar en el mundo de “Funny games”, vamos a despiezar esta obra en diferentes apartados que nos irán desvelando el por qué este film ha acabado siendo una obra de culto y referencia cinematográfica. Para ello, distinguiremos los siguientes apartados:

De esta forma intentaremos mostrar los entresijos de Funny Games y comprender su relevancia cinematográfica.

He de añadir, que por motivos que se expondrán durante la redacción, nos centraremos en la versión de 2007.

Michael Haneke

El director y guionista Michael Haneke, nacido en Munich y de nacionalidad austriaca, está considerado uno de los más importantes directores del momento, gracias en gran medida, al éxito cosechado en multitud de festivales como Cannes o Berlín, donde han destacado sus últimos Films. Sin ir más lejos, sus dos últimas entregas (“La cinta blanca”, 2009) y (“Amor”, 2012), fueron galardonadas con los premios al mejor director y película europea, globo de oro y Óscar a película de habla no inglesa, o Palma de Oro en Cannes.

El cine de Haneke toma fuerza a partir de 1989, cuando deja de realizar TV movies alemanas y se lanza al cine en producciones austriacas. Su primer film “El Séptimo continente” ya deja ver el tipo de historias y mundos que Haneke construirá durante su brillante carrera, donde predomina la violencia, la cultura televisiva, y los personajes decadentes.

Una de las principales formas de narrar de Haneke es deconstruir la historia. Rompe con la forma tradicional de estructuras narrativas y formas de contar, de manera que posiciona al espectador en un punto donde ha de estar más alerta. Ya no es un mero espectador, si no que tiene la potestad de pensar y pertenecer de ese modo a la historia tratada.

Michael Haneke dirigiendo

Para ver un film del director austriaco, el espectador siempre ha de saber que el objetivo principal es hacerle pensar, por lo que es evidente, que lo que hay inmerso en los toscos Films hanekianos es una crítica y análisis del tema que está tratando en cada historia.

Haneke rompe que lo convencional, sin darle importancia a que sus Films irriten, aburra, o te dejen con una frustración latente durante horas; por lo que huirá de la estructura lógica, el tiempo y el espacio convencional, o los ritmos que crean la narrativa dramática a la que estamos acostumbrados. Te conduce de una forma seca y cada vez más brutal hacia un camino que conoces culturalmente y que él se atreve a aniquilar, ya sea político, histórico, o moral.

Para conseguir esto, principalmente recurre a cuatro temas o connotaciones:

Estos dos últimos apartados son los que más engloban a “Funny games».

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Componentes técnicos de Funny Games

Por encima de los habituales apartados técnicos y particularidades que suelen tener los Films, en el caso de Funny games nos vamos a centrar en cuatro apartados prioritariamente: La composición teatral, La BSO, La fotografía, y la cuarta pared.

Previamente mostremos la sinopsis de este film para saber de qué estamos hablando:

"El argumento, de evidentes resonancias teatrales, brilla por su sencillez: Anna, Georg y su hijo Georgie se disponen a pasar las vaciones en una confortable casa de campo, junto a un lago. Con sus vecinos planean una partida de golf para el día siguiente, que se presume soleado y placentero. Pero la llegada de dos jóvenes extraños, supuestos huéspedes de sus vecinos, que argumentan el banal pretexto de solicitar prestados unos huevos, desencadena una lenta terrible y mortífera espiral de violencia. Un cínico y gélido ángel exterminador bicéfalo parece haber depositado sus alas en aquel paradisíaco lugar."

La composición teatral

Funny Games, sea la versión austriaca o la americana, sigue siendo fiel a un estilo de cine europeo, más lento rítmicamente y de planificación sosegada.

En este caso el director eligió un uso de una filmación teatral, con poco movimiento y una escenificación muy similar a la que puede tener una obra de teatro. Y de hecho, la mayor parte del film se centra en el salón de una casa donde se recurre a planos neutros nada angulados y con una composición de elementos en el mismo plano.

Está ausente de planos “complejos”, trucajes, o movimientos muy marcados de la cámara, incluso cuando recurre al plano secuencia. Todo esto es para potenciar la realidad. Todo artificio en esta película jugaría en contra del mensaje, ya que el principal objetivo es plasmar la violencia tal y como el autor cree que la tenemos interiorizada.

La BSO en Funny Games

Una de las prácticas más interesantes del uso, o quizás más bien desuso de una banda sonora.

El film carece de BSO extradiegética. En ningún momento del metraje oiremos una sola nota que no salga de algún componente diegético como es la radio tanto en el coche como en la casa.

Así es como Haneke nos adentra en este salvaje mundo. Nos muestra como una familia juega plácidamente a adivinar nombres de compositores de la talla de Mozart, cuando sin saber por qué, la música cambia a un tema grunge de estilo violento. Es el preludio de lo que vamos a ver. Como una plácida mañana de una afable familia se convertirá en el juego más macabro que se haya imaginado nadie.

El resto del metraje…, silencio. La ausencia de música es una invitación absolutamente aterradora al hiperrealismo. El espectador poco está acostumbrado a digerir contenidos fílmicos sin una música que le vaya llevando por los derroteros del servilismo. Todo este cúmulo de desagradable información ha de ser digerida sin el incipiente líquido de la música; una auténtica agonía. Justo cuando acaba todo este calvario, suena una extridente música heavy metal que rompe con todo lo anterior. El cine de Bergman vuelve en su estado más puro con este enorme trabajo de Haneke.

Fotografía

He aquí uno de los por qué, aunque no el más importante, del centrarme más en la versión americana de 2007.

Este “remake” es idéntico en su planificación y guion a su anterior versión. Sin embargo, en cuanto al uso de la iluminación y estética está más conseguida que se predecesora. La composición del plano no cambia, ni tampoco el trato con la cámara, pero el uso del blanco impoluto es fundamental para hacer que esta violenta historia adquiera más fuerza.

El director de fotografía de esta versión, no es otro que Darius Khondji (Seven, Media noche en París, Amor,…) y el resultado de su intervención es un auténtico acierto. Khondji, junto al trabajo de vestuario, nos muestra a unos personajes y sobre todo una atmósfera más limpia, bella, llena de luz; donde poco a poco, todo se va contaminando por colores más enfermos y una imagen más decadente que termina por empañarse de sangre, y de naturaleza muerta.

Este transformismo en la imagen es otro de los factores fundamentales para que nos vaya provocando la situación cada vez más y encerrarnos en ese estado de irritabilidad.

La cuarta pared

Es imposible analizar esta película sin tener muy en cuenta valoraciones sobre la cuarta pared con una gran influencia del dramaturgo Brecht, que sostenía un afán por implicar al espectador en sus obras teatrales para tener repercusión en su forma de pensar.

En el caso del cine, la mejor forma de traspasar ese muro que separa a la obra del espectador es hacerlo partícipe mediante la mirada directa a la cámara de sus personajes y la ruptura de la forma convencional. Una vez que uno de los personajes mira a cámara y guiña el ojo en gesto de complicidad, nos hace partícipe de todo lo macabro que está sucediendo en ese momento, abriendo un camino al voyeurismo más arraigado y desolador que puede tener alguien como espectador.

Y no conforme con ello, una vez que te ha sometido a martillarte siendo parte directa de lo que está sucediendo, te deja sin la potestad de poder cambiar el rumbo de las cosas, justo cuando aparece el único momento que parece liberarnos de tal atrocidad, en el que Anna (Naomi Watts) dispara con el rifle a uno de los repulsivos psicópatas, se toma la libertad de rebobinar para devolverle la vida a este personaje y que todo siga su curso por el sendero de la violencia y crueldad sin mesura.

En ese momento, no hay vuelta atrás. Ya somos cómplices absolutos. La rabia nos inunda y no podemos olvidar lo que hemos visto. Haneke nos convierte en espectadores asesinos.

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Cultura audiovisual: la violencia en el cine.

Como ya pasó con “La naranja mecánica”, 1971; en numerables ocasiones se ha tachado a Funny games como apología a la violencia. Nada más lejano de la realidad.

El interés de Haneke es mostrar como estamos contaminados por la violencia soterrada en la cultura audiovisual presente, sobre todo en la televisión.

Los mass media son uno de los principales educadores que existen actualmente, y Haneke ve una continua carga de información violenta y que nos vuelve inmune a ello.

Su forma de criticar y contrarrestar esta situación es enfrentarnos de la forma más verosímil posible a un auténtico sin fin de golpes, una bofetada continua, un derroche de violencia gratuita y sin ningún aparente propósito.

Cada vez se muestran más noticias horribles en las que se exponen imágenes brutales y que digerimos sin más. Incluso en el propio cine, se va haciendo cada vez más visible la aparición y adoración a películas de enorme violencia implícita. El terror gore y sin más intención que provocar mediante lo desagradable, o el nuevo ídolo cinematográfico Quentin Tarantino cuyos Films no tratan de nada y solo contienen un cúmulo de imágenes violentas y decadentes, son la prueba de cuan inmersa está la violencia en el espectador, que sin embargo quiere echar la mirada al lado y criticar cínicamente esta poderosa obra.

Fotograma de la película Reservoir dogs.

“Es una hipocresía aguantar hasta el final y criticar después el film diciendo que no se pueden hacer estas cosas. En ese caso todo el mundo debería tener apagada la televisión”

Michael Haneke

Por ello no hay contemplación, ni final feliz, ni ningún tipo de esperanza. Y por ello te muestra el film de una forma cíclica, para que sepas que lo que has visto venía precedido de una situación pareja, y que además, va a seguir pasando con unas próximas víctimas.

He aquí el argumento principal para la elección de la versión del 2007.

Está violencia que se critica en la primera Funny games, no acaba, sigue su ciclo y te invita a pensar que no tendrá fin. Seguirán haciendo de las suyas estos repulsivos personajes.

Y qué mejor manera de seguir con esos juegos violentos que volver a hacer el mismo film. La violencia no se ha enterrado, sigue presente.

Para poder potenciar esto, Haneke presenta el film en USA, país que destaca por su alto índice de violencia. Además de esto, está claro que al hacer una nueva versión de habla inglesa y con actores americanos, el film va a llegar a un mayor número de espectadores, por lo que su mensaje se difundirá más y tendrá mayor repercusión.

Como se puede ver, no es un remake al uso. Es una declaración de intenciones.

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Referencias de la película Funny games

Es complejo hablar de Funny games sin acudir a “La naranja mecánica” de Kubrick. Los personajes mostrados con su vestuario blanco impoluto, los palos para golpear, los juegos continuos a favor de lo macabro, y una cantidad desorbitada de imágenes violentas. Incluso alguno de sus personajes como el amigo torpe y “gordo” están contemplados en ambos Films. No en vano, algunos han catalogado a Funny games con la naranja mecánica del siglo XXI.

Aunque en temas de violencia, veo una clara crítica hacia esta por parte de Haneke que no quedó tan patente en la kubrickiana representación de los adolescentes macabros.

Pero no solo Films violentos pueden estar representados en esta obra, como podrían ser las películas de Peckinpah, Aldrich, o el resto de autores de la llamada generación de la violencia, y que extrañamente se les catalogó como trasgresores.

También hay mucho de Bergman. Sin duda muy del estilo centro europeo, es difícil no tener influencias del maestro sueco. Su forma de narrar lenta, con pocos planos, y mayoritariamente carentes de música. Y sobre todo como ya hemos mencionado la complicidad con el espectador el traspasar esa cuarta pared. Y esos guiones filosóficos y profundos que te hacen pensar un buen rato una vez acaban el film, como se puede ver por ejemplo en una de las más potentes secuencias en la que vemos como una vez ha sido asesinado su hijo el padre le pide a la madre que se vista para salir a la calle en busca de ayuda. Profunda situación en la que se mezclan los instintos con los arraigos sociales.

Pero una de las más curiosas referencias que contiene Funny games es el cine de terror. Haneke hace uso de algunos momentos típicos en este género, como los planos donde los jóvenes desenchufan el teléfono dejando la casa incomunicada, o la forma de no mostrarte el peligro hasta que ya se ha dado con la construcción de unos personajes aparentemente amables, o secuencias donde te deja la incertidumbre de qué habrá pasado cuando se oye el disparo para ir descubriendo poco a poco la fatal situación. En mi opinión, puro cine de terror, sin efectismo, y en la que la historia se te clava y comienzan a salir tus fantasmas una vez ha concluido la película.

Funny games no deja indiferente a nadie que la vea, o que al menos lo haya intentado. Sumamente provocadora, desde su salida a la pantalla, se convierte en una referencia del cine actual. No carente de polémica y dispares opiniones, estamos ante una obra mayor que perdurará como film de culto. El gran maestro Haneke nos brindó por partida doble con esta colosal Película.

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