Blade Runner 2049: Roger Deakins

Ficha técnica

  • Título: Blade Runner 2049
  • Director: Denis Villeneuve
  • Guionistas: Michael Green y Hampton Fancher
  • Director de fotografía: Roger Deakins
  • Montador: Joe Walker

Para más información sobre el equipo técnico, visita imdb:

Nota de Filmando

Después de 35 años, llega la secuela de Blade Runner y como parece de costumbre en el cine actual, ya se encargarán de que sea una franquicia sacando todo tipo de secuelas, precuelas o lo que quieran “inventar” hasta que la taquilla deje de dar fuertes ingresos.

Desde mi punto de vista, Ridley Scott supo atrapar en sus primeros films la idea del concepto artístico, hasta el punto de contar en Alien con uno de los genios del arte H.R. Giger. Y es este apartado el que pone en alta estima la adaptación de la novela de Philip K. Dick donde mostraron con maestría ese mundo cyberpunk y distópico.

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Pero en esta ocasión creo que hay algo que ha superado el concepto artístico, en la nueva Blade Runner destaca su fotografía, y no es de extrañar ya que la ejecución es del maestro Roger Deakins. Sin duda los productores han apostado por un equipo técnico de mucho nombre. Pero como quisiera centrarme en la fotografía voy a exponer una serie de criterios para evaluar la categoría del trabajo de Deakins.

La fotografía en el cine siempre se ha podido categorizar en dos estilos: el realista y el ficcionado, algo que pasa en casi todos los apartados técnicos. El estilo realista es el que se sirve de la luz natural y de sus equivalentes cuando es necesario el uso de aparatos para que la luz llegue a la cámara. Con un respeto de la temperatura de color y una tendencia al uso de la luz blanca, oscilando entre los 5600 y 7000 grados en la mayoría de las secuencias. Este tipo de luz, se suele ver acompañado de movimientos de cámara en mano, con algo de nervio, y el uso de películas sensibles que aportan algo de grano a la emulsión. La composición del plano suele ser más libre ya que la cámara es más perseguidora y por tanto los actores están más liberados de sus marcas. Sin duda se potenció y ganó mucha relevancia este estilo con la llegada de la Nouvelle Vague, donde destacó, no solo en Francia, Nestor Almendros. Destacaría de este DOP “Días de Cielo”, filmando con luz natural y en su hora bruja.

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Fotograma de «Dias del Cielo».

El principal legado de este tipo de fotografía lo propone Emmanuel Lubezki como ya demostró en “The Revenant”. Aunque posiblemente Lubezki le añade un apartado más extenso en el uso de la cámara, con ángulos complejos, lentes características para obtener algunas sensaciones, y posiciones que transmiten algo más de lo que lo hace un plano neutro. No es de extrañar que Terrence Malick lo elija para la mayoría de sus films.

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Fotograma de «El renacido»

En el lado opuesto, nos encontramos la fotografía ficcionada, la cual hace uso del juego de temperaturas de color diferentes que oscilan habitualmente entre los 3200 y 6000 grados, pero que pueden excederse según se requiera; se hace uso del color, predominando en el cine hollywoodiense el uso del naranja y el azul, y se trabaja en la mayoría de los casos en clave baja, buscado una sensibilidad de la película limpia. El juego con las luces suelen provocar contrastes y diferentes opciones para que los personajes puedan transmitir más o construir atmósferas que le vengan bien a la temática de la película que ha de contar. Por su puesto, a todo esto, hay que añadirle la composición del plano, haciendo un uso de la cámara usualmente más académico, y en donde la posición de los personajes y objetos juegan gran papel en el circuito visual para poder potenciar las sensaciones que se emiten.

Dentro de este apartado es donde se encuentra Roger Deakins, que aunque nunca ha destacado por grandes composiciones de plano, sí que se presenta como uno de los grandes en el uso de la luz, sobre todo por su maestría con el uso de atmósferas en diferentes campos.

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En esta ocasión, Roger Deakins nos deleita en Blade Runner 2049 con un número de secuencias maestras en las que dependiendo del momento juega con diferentes situaciones y usos de la luz. Así nos abre el film con una maravillosa secuencia a contra luz, donde los personajes se van descubriendo según el movimiento que realizan. A pesar del uso de los HMI en los ventanales, el interior de la casa se encuentra en una penumbra notoria. Eso sí, los objetos que se deben ver tienen su toque preciso para que nunca se pierdan en el espacio. Y para terminar de rematar esta maravilla de secuencia, tenemos una atmósfera totalmente dispar en la entrada de la casa, en donde predomina un tono anaranjado. Y por supuesto, sin dejarnos de mostrar el humo que estará presente en el 90% del film y que caracteriza el ambiente de la película.

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Una secuencia de entrada donde se muestran tres atmósferas distintas es digno de destacar, ya que su dificultad es notoria. Pero Deakins no se conforma con eso, y nos regala otro tipo de excelencias realmente imposibles para la mayoría de los directores de fotografía. Así pues tenemos secuencias donde predomina un color sin que sea un exceso como puede pasar en la mayoría de las películas que juegan con secuencias de un color dominante. Deakins elige el amarillo straw para dejarnos en un lugar de aspecto más desértico,

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o para hipnotizarnos con el acompañamiento de un movimiento constante, a veces provocado por una luz en movimiento y sus sombras, en otras por el uso del agua y sus reflejos. Atreverse a hacer esto en directo supone un control absoluto de la luz, y una maestría que pone contra las cuerdas a cualquier otro DOP.

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No contento con esto, realiza secuencias en las que gracias a la atmósfera los efectos digitales son mucho más factibles y reales. Juega en alguna secuencia con una iluminación perfecta de los personajes que se encuentran en el interior de alguna nave dejando el exterior prácticamente a oscuras. Nos propone ventanales donde los colores son una constante mientras en el interior donde se está dando la secuencia posee una atmósfera dispar. O incluso algún escenario donde predomina el blanco puro y lo contrasta con lámparas a 3200 grados sin que éstas manchen en absoluto el resto del habitáculo.

Por todo esto, entiendo esta película como imprescindible para analizar la fotografía ficcionada que nos deja este genio de la luz. Un auténtico deleite para los sentidos.

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